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ARGUMENTO Investigar en psicoanálisis es investigarse. Tomando de Jacques-Alain Miller las tres consistencias clínicas , formularemos con relación a la investigación en psicoanálisis tres preguntas:a) al nivel de las formaciones del inconsciente: ¿podemos ejercer una lectura que tome en cuenta su propio tropiezo?b) al nivel del fantasma:¿podemos tomar el significado fijo del fantasma como ley del hallazgo investigativo, para tratar de ir más allá de él?c) al nivel del sinthoma: ¿podemos ubicarnos en ese horizonte de la escritura que es el sinthoma, en cuyo punto de fuga van confluyendo una satisfacción decantada del fantasma y la emergencia de un estilo singular? ¿Podemos hacer entrar esos productos irreconocibles en el discurso académico, ahí donde el Otro se amuralla globalmente para no dejar pasar sino lo que es del orden del “individuo” y su “personalidad”?Lo real es definido por los psicoanalistas, a partir de Lacan, como lo imposible. Estas tres preguntas nos permitirán un recorrido por lo que resta de posible para alguien que se atreva a investigar y escribir a partir del discurso psicoanalítico.  — Carlos Márquezhttp://nelmaracay.blogspot.com/2011/07/charla-investigar-en-psicoanalisis.html  

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ARGUMENTO
 Investigar en psicoanálisis es investigarse.
 Tomando de Jacques-Alain Miller las tres consistencias clínicas , formularemos con relación a la investigación en psicoanálisis tres preguntas:
a) al nivel de las formaciones del inconsciente: ¿podemos ejercer una lectura que tome en cuenta su propio tropiezo?b) al nivel del fantasma:¿podemos tomar el significado fijo del fantasma como ley del hallazgo investigativo, para tratar de ir más allá de él?c) al nivel del sinthoma: ¿podemos ubicarnos en ese horizonte de la escritura que es el sinthoma, en cuyo punto de fuga van confluyendo una satisfacción decantada del fantasma y la emergencia de un estilo singular? ¿Podemos hacer entrar esos productos irreconocibles en el discurso académico, ahí donde el Otro se amuralla globalmente para no dejar pasar sino lo que es del orden del “individuo” y su “personalidad”?
Lo real es definido por los psicoanalistas, a partir de Lacan, como lo imposible. Estas tres preguntas nos permitirán un recorrido por lo que resta de posible para alguien que se atreva a investigar y escribir a partir del discurso psicoanalítico.
   Carlos Márquez

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Cine - Foro: The Adjustment Bureau (Agentes del Destino)
Biblioteca de Psicoanálisis y Ciencias Humanas “William Hobaica”

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Para el seminario de este viernes 8 de julio, les recomiendo la lectura del capítulo 2 acerca de la Frustración en el texto Extimidad de JA Miller.
Sería recomendable para estimular la discusion.
AGL
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Carlos Márquez
Secretario de Publicaciones y Difusión

De la paranoia marxista generalizada a la chifladura lacaniana de cada uno

http://www.elperiscopio.org/escuela_nel_amp/the_wannabe_08/De_la_paranoia_marxista.html

Carlos Márquez

Planet of the Apes (POTA) (1968), Terminator (1984), Total Recall (1990), The Matrix (1999), Inception (2010). Esta es una serie de alguna de mis películas favoritas, a algunas de ellas he dedicado sesiones de análisis.

Vamos a ver si puedo transmitir una discontinuidad que se me hace evidente. La ciencia social ficción es lo mejor que produjo el marxismo después de que la ilustración y el holocausto nos dejaron a oscuras. La base marxista es que hay lucha de clases: Simios-Humanos, Máquinas-Humanos, la opresión de unos sobre otros y el intento de sacudirse esa opresión es el motor de la historia.

Más allá de la paradoja temporal; tanto César, en la saga de POTA como John Connor en Terminator son próceres hijos de padres que vienen del futuro, que la raza humana sea esclavizada por sus esclavos ¿Es un destino inexorable que trama los acontecimientos o es el producto de determinados actos de determinados individuos? Al final Zira y Cornelius no hubieran podido viajar de vuelta sin la nave que llevó a los astronautas accidentalmente al futuro.

En Terminator es John Connor quien hace viajar al pasado a su propio padre para que se dé su propia escena primaria.

En Total Recall ya no se trata de paradojas temporales sino de realidad-sueño. En esa película Marte sí está siendo destruido por el capitalismo y el imperialismo. El protagonista Douglas Quaid, es un tipo que no obstante ser un obrero de la construcción vive en una casota con Sharon Stone como esposa, pero por alguna razón está aburrido, y recurre a la empresa Rekall que posee una máquina que lo pone a soñar un sueño prêt-à-porter que el elige entre varios disponibles sobre una conspiración en Marte, pero en medio del sueño se despierta angustiado porque se da cuenta de que lo que está viviendo como realidad es falso y la vida verdadera que ha olvidado es la del sueño, la de ser un agente doble en Marte que trabaja para la Resistencia antiimperialista.

Cuando un psiquiatra de la empresa va a convencer a Quaid de que en realidad sigue soñando y que si no rechaza ese “sueño” quedaría en un delirio permanente, la prueba de realidad para el héroe es una gota de sudor del psiquiatra, al que como corresponde al estilo de la película, le mete un balazo en la frente.

La cuestión es que un adolescente como yo lo era en ese momento, pudo preguntarse si como resultado de ese asesinato del representante del principio de realidad, que es como se presentaba el psiquiatra, efectivamente el resto de la película sucedía en la realidad o en la fantasía. Y aquí tenemos el progreso.

En las sagas comentadas la miseria humana era suficiente prueba de realidad para el espectador, no había cuestionamiento de la realidad. En esta película la miseria humana sigue funcionando en el mismo lugar, pero se abre un compás.

En este compás, casi una década después, toma el relevo la saga The Matrix. En la conversación al final de la primera película el programa llamado Agente Smith le revela a Morfeo que las primeras “cosechas” de humanos bajo el espeluznante régimen de las máquinas, se perdieron por la estúpida constitución de la mente humana, según la cual la prueba de que no se está soñando es la miseria y el sufrimiento, por ello las versiones de esa realidad virtual llamada la Matrix tuvieron que pasar de una vida de placer a una vida salpicada de sufrimiento, con lo cual los humanos se adaptaron mejor a la ficción.

Este Morfeo que es quien profiere la ya legendaria frase “bienvenido al desierto de lo real”, resiste a la tortura psicológica que le propina la máquina con la convicción de que no es real, de que lo real es… su vida horrible comiendo compotas asquerosas, sin luz del sol, en un régimen militarizado de guerra permanente a lo que llaman “ciudad de los hombres”. Morfeo es un buen creyente, un buen soldado. Sabe dónde se ubica lo real.

Es el despliegue máximo de la fórmula marxista jolivudense según la cual la libertad se obtiene al final de la guerra contra la opresión. Una opresión de la que uno es una víctima y no tiene más responsabilidad que la decisión de alistarse o no en un ejército de resistencia, o lanzarse solo como un superhombre en la consecución de sus objetivos.

Por ello es tan ridícula la solución liberal de todo el pastel, al final de la saga hay una suerte de pliego de reivindicaciones sindicales frente al patrono – estado que son las máquinas.
El cuestionamiento lacaniano radical de la noción de realidad y su separación de la noción de real no es visible sin embargo hasta hoy, en Inception.

También podemos ver ahí un concomitante desplazamiento de la lucha de clases a la división subjetiva, que había estado preparada por las decisiones trágicas de los héroes de The Matrix y de Total Recall.

Sin embargo en Inception tenemos la primera prueba de lo lejos que ha llegado Lacan en la cultura de masas a partir de la intelectualidad norteamericana. No es solamente que el descentramiento del sujeto toma su lugar preponderante, desdibujando la centralidad de la lucha de clases, sino que la realidad como tal es por fin cuestionada y no para instituir ahí una norma relativista como esperaban los llamados postmodernos.

Tampoco es una ética del deseo lo que se perfila. Es una caída de la certidumbre puesta en el uso de la miseria humana como prueba de realidad. En este caso esa miseria humana está desplazada al trompito que hace girar Cobb, su “tótem”, para probar que no está soñando y con este desplazamiento Nolan lo eleva a la categoría de objeto pequeña a, es la prueba de que si uno está despierto, entonces hay entropía, es la repetición de la pérdida como consistencia de toda la realidad.

Al final Nolan nos propone una alternativa. Pero se caiga o no el trompito al final, ya toda la película nos ha mostrado:

1. La imposibilidad del despertar,
2. El sufrimiento gratuito que comporta la dedicación al mandato de despertar,
3. El exilio irremediable del sujeto de toda “realidad”.

Finalmente Cobb cansado del exilio de la pesadilla, al consentir al duelo por la pérdida de La Mujer, accede a un nuevo lugar en el discurso como padre. ¿Está sin embargo soñando o está despierto? La clave del enigma que nos propone Nolan está en un recurso que aparece ya en The Matrix, la idea de un limbo.

El limbo es una construcción discursiva que proviene del ambiente católico medieval. Aunque no ha formado parte del magisterio oficial ha gozado de una popularidad ahora decreciente entre los teólogos católicos.

Limbo significa borde, litoral. Es el litoral del infierno, allí van los que no entran en la disyunción exclusiva que propone la salvación por la aceptación del nombre de Jesús, sea la gente buena que vivió antes de la revelación definitiva del Verbo o los infantes que no han pecado pero conservan, por no estar bautizados, el pecado original.

El limbo designa un limbo en el discurso católico. El limbo designa el limbo que es el discurso. El limbo designa el resultado de una disyunción exclusiva en el caso de que alguien se vea imposibilitado de elegir, por muy forzosa que aparezca la elección.

No hay limbo en Planet of the Apes, ni en Terminator. Hay amenaza de limbo en Total Recall, cuando el psiquiatra de Rekall le pide al héroe que decida despertar, porque si no se quedará en un estado de delirio permanente.

En The Matrix hay un limbo entre el dormir que es el deseo de la Matrix y el despertar al desierto de lo real. Aparece bajo la forma de una estación de tren subterráneo donde se espera. En ninguno de esos casos aparece desarrollado el tema, es simplemente lo que designa, un limbo porque aún no se ha cuestionado la disyunción exclusiva de estar soñando o en vigilia.

En Inception por el contrario comienza como una amenaza y termina por ser una solución. El limbo es el lugar donde queda quien no puede despertar pero tampoco puede seguir soñando.

La función del sedante como prisión en el sueño, de la lluvia causada por las ganas de orinar de un soñante, de las distorsiones de la gravedad causadas por la caída de otro soñante, tratan de subrayar una idea totalmente nueva en cuanto a esta serie de películas se refiere.

Lo real impacta la representación, y la representación reinterpreta sus efectos. Pero si un nivel de sueño es para otro nivel de sueño su real, ¿dónde se encuentra el límite, es todo sueño? No todo es sueño, pero como lo insinúa el final puede que el sueño sea más estable de lo que parece, puede que sueño y limbo sean equivalentes, dado que es imposible despertar.

Sobre esta elección forzada entre limbo y despertar, en la que no se puede elegir el despertar sino la muerte o sus metonimias, Cobb termina produciendo más allá de su terquedad para hacer existir a La Mujer un nuevo modo de habitar el limbo.

El limbo es el discurso porque es el semblante traumatizado permanentemente por un real que no se ubica en su registro y que es su producto. Esto se puede cotejar con el Seminario 18, donde Lacan ubica al discurso como una forma particular de semblante que no obedece a las leyes del semblante, pero que produce lo real.

De esta manera opone la unicidad del semblante fijo en la etología a la trinidad exclusivamente humana del semblante como perdido, lo real como imposible, y el discurso como el lugar de la libertad del significante dada la no relación sexual.

A la locura de cada uno construida con los retazos de la contemporaneidad, se le proponen dos megamodelos globales, por un lado un fundamentalismo mortalmente impotente que trata de forzar la regresión del discurso y de lo real a la unicidad del semblante, de forzar mediante la pesadilla el mandato de despertar; y por el otro el relativismo que plantea un laberinto sin salida para hacer acallar los efectos de real, mediante la ensoñación permanente que el sujeto rechaza con anoréxico hastío.

El síntoma por tanto ocupa el lugar demolido del discurso, es limbo, no-lugar y sujeto, pues al mismo tiempo que afirma la libertad del significante en el mundo humano, da su lugar a los efectos de real que produce.

La práctica del psicoanálisis como sinthoma de lo global contemporáneo rechaza la disyunción exclusiva entre fundamentalismo y relativismo, y es el único lugar en la contemporaneidad donde el discurso encuentra un lugar. 

Invitación al Foro Psicoanálisis y lo Social
Con Victoria Bigio y Amílcar Gómez
Moderado por Carlos Márquez

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